SíMiPlaneta, un paso adelante en Chile
AYSÉN, Chile. El viento gélido no sólo mueve los matorrales en el extremo sur del
planeta, también arrastra señales inequívocas del cambio climático.
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A más de 1,600 kilómetros de Santiago de Chile, en una región donde la naturaleza impone
sus propias reglas, hoy científicos y conservacionistas se preparan para emprender una
tarea clave de protección ambiental: la creación de la reserva ecológica de la Gran
Guaiteca, una isla de más de 800 hectáreas ubicada en el archipiélago de los Chonos, en
la puerta de entrada a la Patagonia chilena.
Se trata de un territorio remoto y frágil, al que sólo se puede acceder por avioneta o
barcaza, y donde el movimiento SíMiPlaneta trabaja desde hace 18 meses para restaurar un
ecosistema profundamente alterado por la actividad humana durante los últimos tres
siglos.
La caza de ballenas y lobos marinos para la obtención de aceite, así como la llamada
fiebre del ciprés -que arrasó bosques enteros para alimentar la expansión ferroviaria de
Estados Unidos y Canadá-, dejaron una huella que exige atención urgente.
“Estamos en una zona que fue intensamente explotada por el ser humano y que ahora
enfrenta un nuevo desafío: el calentamiento global”, explica Jan Bannister Hepp, doctor
en ciencias forestales, en entrevista con Siminforma.
“Llegó la hora de entender, medir y actuar, porque frente a la crisis climática, planear
y observar ya no es suficiente”.
Bannister Hepp, especialista en restauración de ecosistemas, forma parte de un grupo
multidisciplinario encabezado por el Dr. Simi, que hoy da un paso adelante: resguardar
800 hectáreas del ataque “civilizatorio” y mantener el archipiélago como el santuario
natural donde ancestralmente se ha reproducido la ballena azul y es hogar de lobos
marinos, delfines australes, gaviotas dominicanas, cormoranes magallánicos y pingüinos,
especies que cumplen un rol fundamental como bioindicadores de la salud de los
ecosistemas.
“Hace un año vinimos a hacer el levantamiento de información y con el apoyo de Víctor
González Herrera trabajamos en el plan maestro de SíMiPlaneta para hacer de la Gran
Guaiteca una base de flora, de bosques y conservación de las distintas formaciones
vegetacionales. Hemos visto el gran potencial que tiene para la restauración de los
ecosistemas”.
Centro de conservación
La zona, donde la tierra se funde con el mar, no es ajena a la historia humana. En
tiempos prehistóricos fue habitada por el pueblo nómada de los Chonos, que vivía de la
pesca, la recolección de algas y mariscos, la caza de lobos marinos y, en ocasiones, de
ballenas, de las que extraían aceite. Para desplazarse utilizaban canoas conocidas como
dalcas, construidas con ciprés, árbol endémico de la región.
Sin embargo, hay muchas razones por las que la Patagonia chilena es considerada una joya
del planeta. No sólo por la contundencia de sus paisajes, sino por la forma en que flora
y fauna conviven en un equilibrio frágil, silencioso, que parece ajeno al resto del
mundo.
Aquí, la naturaleza no se exhibe: se impone; por ello, con esta adquisición, SíMiPlaneta
no sólo busca preservar el equilibrio ecológico de una región única, sino contribuir a
la mitigación del cambio climático desde uno de los territorios más estratégicos del
hemisferio sur.
“Cuando uno crea parques, uno tiene que soñar. Aquí el sueño es a largo plazo, con
medidas a corto y mediano plazos; si pensamos que una especie como el ciprés puede vivir
1,500 años, debemos pensar que para tener un resultado hay que empezar a trabajar hoy.
Ese es el desafío”, destacó Bannister Hepp.
La apuesta de VGH
Adquirir la isla de 800 hectáreas no fue una decisión menor.
Se trata de la mayor apuesta de Víctor González Herrera para crear la reserva ecológica
más importante del movimiento SíMiPlaneta, sobre un predio expuesto al riesgo de la
colonización descontrolada y extracción de recursos naturales, una amenaza latente que
podría haber derivado en su desaparición.
Así, bajo el gélido verano austral, recientemente González Herrera recorrió la isla y
conoció de primera mano la magnitud del desafío.
“Con esta decisión, el Dr. Simi asume un compromiso directo con el rescate del planeta y
en un plazo no mayor a tres años, aquí se albergará el mayor centro de investigación y
conservación en el sur de Chile”, externó el presidente ejecutivo de Grupo Por Un País
Mejor.
Hoy, la isla adquirida por SíMiPlaneta resguarda una biodiversidad excepcional. Destacan
los bosques submarinos de huiro, verdaderos termómetros del cambio climático y refugio
de más de cien especies de invertebrados y peces, que encuentran ahí alimento, zonas de
crianza y protección frente a condiciones adversas. En tierra firme, nacimientos de agua
dulce y bosques ancestrales albergan canelos, coihues, ñirres, ciprés de Las Guaitecas y
mañíos.
En la Patagonia chilena, el viento sopla como lo ha hecho durante siglos. La diferencia
es que hoy alguien decidió escucharlo.
En un mundo que avanza más rápido de lo que repara, esta isla austral se convierte en
una apuesta por el futuro: un recordatorio de que aún estamos a tiempo de pasar de la
explotación a la conciencia y de la contemplación a la acción. / México
Vicente Monroy, Arturo González e Israel Pérez.